sábado, 15 de febrero de 2014

La empresa: ¿el problema o la solución a problemas?


De un tiempo a esta parte las empresas ‘modernas’ se venden como una manera de resolver problemas. Si antes el triángulo misión, visión y valores se movía alrededor de la excelencia y la satisfacción de necesidades de los clientes, ahora la empresa busca nuevos bebederos. Y ha encontrado uno que parece destinado a ser el santo grial mientras dure la fiebre. La empresa se presenta como la vía para resolver un problema. Y si el problema tiene hondas raíces sociales, mejor. En esta línea podéis leer a Raúl Tabarés en Innpulsos: La mejor forma de crear una empresa es solucionar un problema. Lógica aplastante.

Que esta manera de entender la empresa ha alcanzado notoriedad es evidente. Michael Porter tiene ya su charla TED para explicar por qué la empresa es la mejor manera de resolver esos problemas sociales. Tenéis el video más abajo. Entre otras cosas insiste mucho en la escala. Una ONG, una organización social no son capaces de acceder a los recursos que hacen falta para ampliar el foco y crecer, mientras que una empresa está diseñada para eso.

Los problemas, fuente de negocio. Nada de resolverlos sin esperar nada a cambio. Esto es de tontos. Y como dice la publicidad de una de esas grandes cadenas de tiendas de centro comercial, ‘yo no soy tonto’. La empresa no es tonta. ¿Dónde se puede pescar? Pues allá vamos, a por peces.

Surge así un nuevo tipo de empresa, que basa su prestigio y su ascendencia ante la gente porque es capaz de resolver problemas. Eso sí, tienen que hacer negocio porque si no, no hay empresa. Pero ven en el negocio la forma en que resolver la injusticia. Cómprame un par de zapatos, que destinaré otro tanto para que gente del tercer mundo pueda calzar otros. Eso es TOMS. ¿Cómo no comprarte entonces esos zapatos que ofreces? Sería un desalmado si se los compro a la competencia.

Y al mismo tiempo, ¿acaso no es positivo que alguien tenga esa visión del mundo? ¿Por qué no va a contribuir a resolver un problema con su empresa? ¿Quién soy yo para poner en duda esa loable intención? No, no es fácil situarse en este mundo paradójico. ¿ Hay que empresarializar la solución de problemas? Las modernas loas al emprendizaje juegan mucho en este terreno porque proporcionan motivación extra a quienes quieren poner en marcha negocios con sentido social.

Cierto tipo de empresas, todos lo sabemos, son el problema. Lo que está pasando ahora con las eléctricas, ¿qué es sino una evidencia de que están para ganar dinero? ¿Qué esperan los accionistas de las empresas en las que invierten? Ganar dinero. Eso son (también) las empresas. Pero ahora otro cierto tipo de empresas se nos presentan como la solución a los problemas. No son el problema, son la solución. Y ambos modelos conviven: quienes son problema y quienes parecen ser solución.

Cuidado con el marketing. Que ya veo cómo le brillan los ojos para transformar empresas-problema en empresas-solución. Y miedo da.

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